Evaluación del desempeño del docente universitario

Autor: 
Colectivo de autores
Fecha: 
Lunes, Marzo 18, 2019

Introducción

La humanidad vive actualmente momentos muy difíciles por la presencia de fenómenos que están impactando seriamente la calidad de la vida en todas las latitudes del planeta.

La crisis sistémica mundial existente es una muestra fehaciente de la presencia de un entorno internacional cada día más turbulento, dinámico y lleno de incertidumbre, donde se insertan problemas diferentes: energéticos, ambientales, económicos, financieros y alimentarios, por solo mencionar algunos de los más importantes. Otro rasgo que se acentúa está vinculado con el retroceso de algunos sectores sociales, que están sufriendo el empuje de dicha crisis, afectando significativamente, por ejemplo, la calidad de la salud pública, la educación y la cultura, entre otros.

En este escenario complejo y difícil, las organizaciones para poder sobrevivir y desarrollarse, tienen que cambiar su modo de pensar y actuar, y dejar atrás todo aquello, que en una época impulsó su desarrollo con éxito, pero que en la actualidad ya no es válido.

Ante los cambios del contexto global, la educación superior en América Latina y el Caribe tiene grandes desafíos, que centran su atención en cuatro ejes esenciales: calidad, pertinencia, equidad y responsabilidad social. Alrededor de estos ejes giran un conjunto de exigencias en los ámbitos de la docencia, la investigación, la extensión universitaria y la gestión universitaria, entre otros. Y en este contexto, resalta una figura principal: el docente universitario.

Varios fueron los pronunciamientos en la Declaración de la Conferencia Regional de Educación Superior en América Latina y el Caribe, celebrada en Colombia en junio del 2008, sobre el importante rol que deben jugar los docentes universitarios para responder adecuadamente a las exigencias planteadas. Al respecto, se señaló: Producir transformaciones en los modelos educativos para conjurar los bajos niveles de desempeño, el rezago y el fracaso estudiantil, obliga a formar un mayor número de profesores capaces de utilizar el conjunto de las modalidades didácticas presenciales o virtuales adecuadas a las heterogéneas necesidades de los estudiantes y que, además, sepan desempeñarse eficazmente en espacios educativos donde actúan personas de disímiles procedencias sociales y entornos culturales (…) Hay que reconocer al cuerpo docente como actor fundamental del sistema educativo, garantizando su formación, capacitación permanente, adecuadas condiciones laborales y regímenes de trabajo, salario y carrera profesional que permitan hacer efectiva la calidad en la enseñanza y la investigación [IESALC-UNESCO, 2008, 5-6].

A partir de lo anterior, no cabe duda, que las Instituciones de Educación Superior (IES) de la región deben continuar sus esfuerzos para potenciar el nivel de profesionalismo de los docentes universitarios, y lograr mayores niveles de competencia en su desempeño. Ello les exige la formulación de nuevas políticas y estrategias orientadas hacia el mejoramiento de su formación, que propicien, por ejemplo, seguir avanzando en: (a) la consolidación del nuevo rol del docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje; (b) en el mejoramiento de sus competencias pedagógicas y profesionales; (c) en el desarrollo de la investigación y la extensión universitaria, y (d) en su papel de gestor en los procesos académicos.

Visto desde una perspectiva más amplia, la elevación de la calidad de la gestión integral del personal se convierte en uno de los desafíos más importantes para las IES de la región. Se trata entonces, de centrar más la atención en un conjunto de momentos esenciales: el análisis y diseño de los perfiles de trabajo y en la planificación de necesidades; el reclutamiento, detección, selección e incorporación; la formación y desarrollo; la organización del trabajo; la evaluación del desempeño, y la atención, retribución y reconocimiento.

Y precisamente, uno de los temas más polémicos y controversiales de la gestión del personal académico actualmente es la evaluación del desempeño del docente, cuyos resultados permiten valorar, desde diferentes dimensiones, y de una forma más sistemática, y lo más objetiva posible, la realidad sobre cómo actúan y son los docentes, para posteriormente, establecer los correspondientes planes que estimulen los avances y/o permitan corregir las deficiencias e insuficiencias, y mejorar su actuación. La reflexión en torno a este aspecto sigue siendo muy rica, pudiéndose visualizar como focos de discusión un conjunto de interrogantes, donde aún no existe consenso: ¿qué es un buen docente universitario?, ¿por qué y para qué evaluar el desempeño?, ¿qué evaluar?, ¿cómo, con qué y cuándo hacerlo?, ¿quiénes deben participar en el proceso evaluativos?

Actualmente, el proceso de la evaluación del desempeño del docente universitario enfrenta un conjunto de barreras que limitan su calidad: subjetivismo y coyunturas; alta resistencia, mala interpretación y distorsión del proceso evaluativo; poca claridad de sus propósitos; dudas, inseguridad y temor por una parte de los docentes; insuficientes técnicas sistemáticas, válidas y fiables, y poca cultura de evaluación, por solo mencionar algunas de las más relevantes.

Para dar respuesta a esta problemática, han sido desarrolladas desde hace algún tiempo, muchas investigaciones, estudios e iniciativas nacionales e institucionales, sustentadas en enfoques y aristas de análisis diferentes, y que se han diseñado y aplicado en diferentes realidades y marcos de referencias: nacionales, institucionales y en algunos niveles de dirección específicos dentro de la estructura universitaria.

Y precisamente, con este libro se pretende socializar un conjunto de experiencias derivadas de reflexiones teóricas y prácticas sistemáticas, que durante varios años han sido desarrolladas por especialistas en el tema que pertenecen a varias IES miembros de la Red de Dirección Estratégica en la Educación Superior (RED-DEES).

Sobre los contenidos del libro

En el primer trabajo del libro “La evaluación de la docencia universitaria en Argentina. Una perspectiva institucional: el caso de la Universidad de Buenos Aires”, Norberto Fernández Lamarra y Natalia Coppola, presentan un conjunto de reflexiones sobre el proceso de evaluación de la docencia universitaria en Argentina y, en particular, en la Universidad de Buenos Aires. También caracterizan los distintos modelos de evaluación de la docencia, que se desarrollan en la mayoría de las instituciones universitarias.

Fernández y Coppola señalan que, en el marco de las evaluaciones institucionales, la de la docencia universitaria debería ser abordada desde la totalidad del quehacer universitario en su conjunto, incluyendo las distintas funciones de enseñanza y aprendizaje; de gobierno; de producción y de distribución del conocimiento, de transferencia hacia la comunidad; de investigación; de gestión y administración; de autoevaluación; de formación de docentes noveles; de tutorías y orientación; entre otras. Y también, desde las miradas de los distintos actores; las concepciones sobre la enseñanza y el aprendizaje (y su articulación); la del propio docente como profesional, entre otros aspectos relevantes.

Finalmente, dichos autores llegan a la conclusión de que la evaluación de la docencia universitaria en la Argentina constituye un área vacante que, a la vez, limita la interpretación de los estudios que toman como objeto los cambios en el sistema de educación superior, ubicando en este contexto a la evaluación del desempeño de los docentes universitarios.

En el segundo trabajo “Prospectiva y evaluación del docente universitario”, José Luis Almuiñas Rivero y Judith Galarza López presentan una propuesta de modelo de evaluación del docente simplificado y un procedimiento metodológico para su aplicación, basado en el enfoque prospectivo. También destacan la utilidad del análisis prospectivo, enfoque que puede ser utilizado tanto para la determinación del perfil como para la evaluación del desempeño.

Los autores plantean que dicho modelo se sustenta en cuatro relaciones esenciales, siendo la principal: contexto externo (entorno) –proceso de evaluación prospectiva del desempeño del docente- mejoramiento de la calidad del desempeño del docente. El objetivo del modelo es contribuir en la elevación de la calidad del desempeño del docente y por tanto, en la satisfacción de las demandas inherentes a su desempeño. Se definen un conjunto de principios, premisas, enfoques y características del modelo propuesto.

Almuiñas y Galarza proponen además una metodología para su aplicación en las Instituciones de Educación Superior, especificando sus fases, objetivos, procedimientos y técnicas utilizar y resultados, entre otros aspectos.

En el tercer trabajo “Avaliação de desempenho do docente no contexto da avaliação institucional no Brasil”, Pedro Antônio de Melo y Raphael Schlickmann presentan diferentes modelos de evaluación institucional que han sido propuestos por varios gobiernos para las universidades brasileñas y específicamente, caracterizan como se ha insertado la evaluación del desempeño del docente en los mismos.

Hacen énfasis, en el modelo de evaluación del desempeño del docente actual a nivel nacional y en particular, describen como se operacionaliza dicho proceso en la Universidad Federal de Santa Catarina de Brasil.

Según estos autores, la evaluación del desempeño de los docentes ha sido realizada en tres formas: por iniciativas originadas en el ámbito de los jefes de departamentos, coordinaciones o centro académicos estudiantiles; por iniciativas institucionales (autoevaluaciones y otras vías) y por el peso de la propia legislación (evaluaciones externas).

Finalmente, señalan algunas consideraciones sobre la participación de los docentes y estudiantes en dicha evaluación, y proponen la necesidad de repensar el rol de ambos actores en el proceso, lo que pudiera implicar cambios en las normativas vigentes a nivel nacional.

En el cuarto trabajo “Evaluación docente en la Universidad Autónoma “Juan Misael Saracho” de Tarija – Bolivia”, Aníbal Jorge Cayo Zenteno, hace un análisis crítico y reflexivo acerca de cómo se desarrolla la evaluación del docente en la Universidad, destacando la relación que existe entre la finalidad de la misma y el momento evaluativo, así como un conjunto de insuficiencias que aún existen en ese proceso.

Cayo define cuatro etapas para desarrollar el proceso evaluativo: la planificación, la selección de técnicas y elaboración de instrumentos, la ejecución, y la elaboración y publicación de las conclusiones.

Finalmente, defiende la idea de una evaluación permanente para mejorar la coordinación en las relaciones humanas y el trabajo en equipo, que coadyuve a la búsqueda de la calidad educativa, y provoque cambios eficientes, eficaces y efectivos con valor agregado en los docentes, los estudiantes y la sociedad, en general.

En el quinto trabajo “La evaluación del desempeño docente en la Educación Superior. Caso ECOTEC, Ecuador”, Olbeida Amechazurra, Fidel Márquez y Roberto Passailaigue enfatizan en que dicha evaluación del desempeño de los docentes y directivos de las Instituciones de Educación Superior (IES), forma parte de un compromiso que debe propiciar la reflexión permanente, tanto individual como colectiva, sobre las posibilidades de crecimiento personal y profesional del talento humano encargado de dirigir las instituciones de educación superior y de liderar los procesos de enseñanza-aprendizaje y de profesionalización, entre otros.

En el sexto trabajo “La evaluación de desempeño del docente universitario: una visión desde la experiencia ecuatoriana”, Alcides Aranda Aranda propone un modelo de evaluación docente, que se nutre de los procesos evaluativos que, en esta materia, se vienen desarrollando en la universidad ecuatoriana, y los ajustes que deben realizarse en atención al mandato constitucional, legal y reglamentario vigentes, que constituyen referentes ineludibles para las Instituciones de Educación Superior.

Aranda señala que tradicionalmente la evaluación del desempeño docente se ha venido realizando solamente con la opinión del estudiante, es decir, la heteroevaluación y por ello, sustenta que debe incorporarse la coevaluación con la opinión de pares y de directivos, y la autoevaluación del docente.

Este autor incorpora, en su propuesta, las respuestas a las preocupaciones básicas de los evaluadores, como son: los indicadores de calidad, los propósitos de la evaluación, el proceso metodológico, los involucrados, los distintos instrumentos de evaluación, los mecanismos para procesar la información y la presentación de informes de evaluación.

El séptimo trabajo elaborado por Héctor González Samé “Evaluación del desempeño docente: experiencia en una universidad ecuatoriana”, donde se expresan los resultados de una investigación orientada a fortalecer y motivar la permanencia de los docentes en la universidad, y cuyo centro de atención fue la evaluación de su desempeño académico en los ámbitos de la docencia, la investigación formativa y generativa, la vinculación con la colectividad, la administración y gestión académica y finalmente, el compromiso institucional.

González, en su propuesta, elabora un nuevo reglamento para la evaluación del desempeño del docente que contiene, entre otros aspectos, las actividades que debe desarrollar el mismo en diferentes ámbitos universitarios, así como el perfil, que sirve como pauta para desarrollar el proceso evaluativo. Más adelante, desarrolla ampliamente su propuesta metodológica, incluyendo los instrumentos y formularios para evaluar el desempeño de los docentes.

En el octavo trabajo “El Modelo 3E de evaluación del desempeño para la excelencia del claustro universitario”, Antonio Romillo Tarke y Adianez Taboada Zamora proponen una importante herramienta para la gestión proactiva de los recursos humanos de la Universidad, en particular del personal docente, que motiva y despliega sus iniciativas y potencialidades para mejorar los resultados individuales e institucionales, conduciendo hacia el aumento de la calidad y la excelencia. Declaran además los principios y conceptos que sustentan el modelo y los niveles que se toman en cuenta para ubicar a cada uno de los docentes según el cumplimiento de determinados parámetros previamente establecidos, que constituyen la base de la evaluación de su desempeño.

Según Romillo y Taboada, la aplicación del modelo propuesto en el caso de la Universidad Agraria de la Habana (Cuba), ha dado muestra de avances reconocidos en la calidad del desempeño de los docentes.

En el siguiente trabajo, “La evaluación de los profesores en la Educación Superior cubana. Propuesta de metodología evaluativa”, Gilberto Suárez Suárez, Zenaida Rouco Albellán y Miriam Iglesias León diseñan una metodología para perfeccionar el proceso de evaluación del desempeño de los profesores universitarios en la universidad cubana, con un enfoque integrado y sistémico, caracterizada por indicadores de entrada, de proceso, de resultado y contexto. Dichos autores ponen de relieve las bases teóricas que sustentan la propuesta, las fases o momentos necesarios para llevar a cabo el proceso y los indicadores y criterios de medida, que sirven de referencia a la evaluación del docente. Realizan además un análisis de las condicionantes necesarias para su implementación en las universidades cubanas. Además, los autores señalan la importancia que tiene en la evaluación del desempeño del docente universitario, contar con un “deber ser”, valorar las cualidades personales y las relaciones interpersonales, realizar la autoevaluación con enfoque globalizador y como mecanismo fundamental para promover la autotransformación, con vistas a propiciar un clima sociopsicológico favorable y a lograr que, de sus resultados, se obtengan beneficios formativos.

Renier Esquivel García, Alejandro Carbonell Duménigo y Yenni Guarepe Rosillo en “Procedimiento documentado para evaluar el desempeño de los trabajadores en la Universidad de Sancti Spíritus José Martí Pérez”, presentan un procedimiento documentado utilizado para evaluar el desempeño de los trabajadores –con énfasis en los docentes a tiempo completo y parcial y en los directivos-, que permite integrar la legislación vigente con las normas NC: 3000 de capital humano. La propuesta parte de una concepción estratégica con un enfoque sistémico, permitiendo integridad entre sus partes y con los procesos del Sistema de Gestión Integral del Capital Humano y el entorno universitario. Su aplicación en la Universidad de Sancti Spíritus ha generado mejoras significativas en el desempeño laboral de los miembros de la comunidad universitaria.

El onceno trabajo presentado por las autoras Mónica Pérez Zulueta y Odalys Marrero Sánchez “El rol de los actores académicos en las instituciones de Educación Superior” se refiere a la importancia del desempeño docente, sus funciones, así como la labor del área de Talento Humano de la Universidad, en el desarrollo, perfeccionamiento y formación permanente del profesorado en un ambiente que fortalezca la participación, el diálogo y el consenso en aras de su desempeño laboral.

En el siguiente trabajo “La evaluación del desempeño de profesor universitario basada en competencias. Una propuesta de procedimiento para la Universidad de Cienfuegos Carlos Rafael Rodríguez”, Niurka Rodríguez García, Raúl Alpízar Fernández y Orquídea Urquíola Sánchez basan su propuesta en el ciclo gerencial básico de Deming, el cual concibe la gestión de competencias con enfoque de mejora continua. En el procedimiento diseñado para la mejora de la evaluación del docente, ponen de relieve los fundamentos, las etapas o pasos lógicos y las diferentes acciones que integran cada una de las mismas. Resaltan además la importancia que tienen los presupuestos teóricos-metodológicos de la gestión por competencias, donde se inserta, entre otros aspectos, la determinación del perfil del docente a que se aspira, elemento que consideran esencial para evaluar el desempeño de los docentes.

Finalmente, dichos autores consideran que es necesario darle prioridad a la autoevaluación, como mecanismo fundamental para promover la transformación del desempeño, teniendo en cuenta la evaluación de las competencias y el cumplimiento de los objetivos estratégicos institucionales.

El libro concluye con el trabajo de Luisa M. Baute Álvarez, Magalys Domínguez Domínguez y Raúl Alpízar Fernández “La evaluación del desempeño del personal docente de la Universidad de Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez” y su rol en el perfeccionamiento de la Educación Superior cubana”. Los autores defienden la idea de la necesidad de conformar un sistema de evaluación del desempeño, con énfasis en la comunicación interpersonal, y orientado al desarrollo del personal académico, que contribuya a la excelencia universitaria a través del cumplimiento de los objetivos con enfoque estratégico en cada nivel de la institución. Proponen un procedimiento para medir el desempeño (principios que lo sustenta y etapas) a partir de la planificación con enfoque estratégico, que posibilita el desarrollo del claustro en función de los intereses individuales e institucionales.

Consideran también que es necesario ver la evaluación no solo como un corte del desempeño, sino además como un elemento importante de la gestión de los recursos humanos de las IES, que garantiza el desarrollo individual e institucional, así como la permanencia de los profesionales en las mismas.

A manera de cierre

A lo largo de los trabajos que se presentan en este libro, se ha puesto de manifiesto la importancia que tiene el proceso de evaluación del desempeño del docente universitario en las IES latinoamericanas, por su repercusión directa en la satisfacción de las demandas planteadas a la Educación Superior.

Por tanto, gestionar adecuadamente este proceso se convierte en una de las condicionantes para lograr un docente competente, responsable y comprometido con su realidad; es decir, que demuestre su capacidad a través de un desempeño exitoso en los diferentes ámbitos de actuación. conscientes del carácter transformador que tiene la evaluación de su desempeño y de la necesidad de desarrollar una cultura de evaluación, que propicie cambios en sus comportamientos. La evaluación del docente y la calidad de los procesos académicos universitarios son factores interrelacionados.

Lo señalado anteriormente, fundamenta la necesidad de formular nuevas políticas, enfoques, modelos y metodologías para la evaluación del desempeño de los docentes, que aplicadas adecuadamente, generen mayores y mejores beneficios individuales, colectivos, institucionales y, en general, a la sociedad.

Actualmente, muchas instituciones universitarias continúan investigando y estudiando esta temática por su significación estratégica para el mejoramiento de la calidad de los procesos académicos. Es así, que las experiencias desarrolladas y los conocimientos producidos ganarán en impacto, si se logra hacer conciencia, en la comunidad universitaria, en cuanto a la incidencia que tienen las buenas prácticas en el cumplimiento de la misión y visión institucional.

Y precisamente, este fue el propósito principal que orientó la elaboración del libro “La evaluación del desempeño del docente universitario: experiencias institucionales y nacionales”.

Esta obra es producto del esfuerzo de un conjunto de especialistas que laboran en varias IES miembros de RED-DEES. Su contenido resulta interesante por los diferentes aspectos tratados, los cuales forman parte del debate académico actual y pueden enriquecer los análisis alrededor de dicha temática. De ahí resulta el verdadero valor de esta modesta contribución para los miembros de la comunidad universitaria y otros lectores interesados.

Deseamos agradecer y felicitar a cada uno de los autores por sus valiosos aportes. Sea este esfuerzo, la continuación de una fructífera cooperación solidaria entre las universidades miembros de la RED-DEES.

Coordinación General de la RED-DEES

Para mayor información contactar con los compiladores:

Dr. C. José Luis Almuiñas Rivero (jalmuinas@yahoo.com)

Dra. C. Judith Galarza López (galarzaljudith@gmail.com)